La oferta cultural de Bogotá se consolida como uno de los principales dinamizadores del turismo y el desarrollo económico en la capital. Con motivo de la edición 2026 del Festival Cordillera, que se llevará a cabo los días 12 y 13 de septiembre en el Parque Simón Bolívar, la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, el Instituto Distrital de Turismo (IDT) y la Secretaría Distrital de Cultura estiman una derrama económica total de $81.601 millones de pesos.
El evento proyecta reunir a más de 90.000 asistentes, de los cuales aproximadamente 36.000 serán visitantes nacionales e internacionales. A pesar de representar el 40% del aforo total, este segmento turístico aportará el 58% del impacto económico proyectado, inyectando cerca de $47.500 millones de pesos a la economía local.
Gasto promedio y dinamización sectorial
De acuerdo con la Encuesta de Caracterización de Asistentes a Festivales y Eventos Públicos (FEP 2026), se prevé que cada visitante foráneo registre un gasto promedio de $998.000 pesos durante su estadía en la ciudad, suma que duplica los $478.000 pesos estimados para los 54.000 asistentes residentes en Bogotá. Estos recursos impulsarán de manera directa rubros estratégicos como la hotelería, la gastronomía, el transporte masivo y el comercio al por menor.
Por su parte, el público local generará un movimiento de $34.137 millones de pesos (el 42% restante del total estimado), ratificando el apetito del consumidor bogotano por las experiencias de entretenimiento en vivo.
Generación de empleo y proyección de la marca ciudad
Más allá de las ventas en el sector servicios, la logística, producción y montaje del festival impulsarán la creación de 3.117 puestos de trabajo, de los cuales 2.619 corresponden a empleos directos y 498 a empleos indirectos.
Con un cartel encabezado por figuras internacionales como Ricky Martin, Andrés Calamaro, Cultura Profética, Caifanes y Andrés Cepeda, el Festival Cordillera revalida la posición de Bogotá como un referente para el turismo musical en América Latina, atrayendo viajeros que aprovechan la agenda artística para complementar su estancia con la oferta gastronómica y comercial de la capital.
