Radiografía del consumidor consciente ¿a quién le estamos hablando hoy?

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Si crees que el consumidor en Colombia sigue comprando sólo por precio o por ver una bandera en el empaque, estás viendo el mercado por el retrovisor. Hoy, especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali, ha nacido un perfil que no traga entero: el consumidor consciente.

Este comprador no busca “cosas”; busca historias, busca innovación y, sobre todo, busca no sentir que lo están engañando con publicidad de humo. Aquí te contamos qué tiene en la cabeza ese cliente que recorre Chapinero, Usaquén o las calles de Provenza.

1. Compra procesos:

Para este cliente, el “Hecho en…” es apenas el principio. Lo que realmente le mueve la aguja es lo Creado en Colombia. ¿Cuál es la diferencia? Que le importa quién diseñó la pieza, de dónde salió la materia prima y si hubo un camello justo detrás de cada detalle.

Ya no basta con que una mesa sea bonita; si la marca o el producto no tienen una historia de sostenibilidad real y medible que contar, el consumidor consciente sigue de largo.

2. Tiene un radar detector de “carreta”:

Este consumidor es informado. Si una marca dice ser “eco-amigable” solo por usar bolsas de papel, este cliente lo nota. Valora la integridad. Busca marcas que hablen con la verdad, que tengan sus papeles en regla y que protejan su Propiedad Intelectual.

Para ellos, que una marca se tome en serio el registro de su diseño o sus manuales de identidad es señal de seriedad y confianza. Si la marca se respeta a sí misma, el cliente la respeta.

3. El parche es local, pero la exigencia es global:

Le encanta decir que su chaqueta salió de un taller en X lugar o que sus muebles son del municipio de tal, pero no perdona una falla en la calidad. Su estándar es internacional.

Quiere ver creatividad de vanguardia, esa que se encuentra en ferias de diseño o en los recorridos por las ciudades y pueblos de Colombia. Espera que el talento nacional sea tan pro como el que ve en sus viajes o redes sociales. Para este perfil, el diseño local es un lujo que se lleva con orgullo, no por caridad.

4. Es un nativo “figital”:

Este comprador ama la experiencia física: tocar la cerámica negra de la que hablamos antes o sentir la textura de la madera recuperada. Pero su decisión de compra suele empezar (o terminar) en el celular.

Si ve algo que le gusta en una feria, busca la marca en línea, reseñas de compradores y revisa quiénes son. Valora la eficiencia. Si la conexión entre lo que ve en el stand y lo que encuentra en la web no es coherente, la confianza se rompe.

5. Apuesta por la “mentefactura”:

Sabe que lo más valioso que exportamos son las ideas. Por eso prefiere invertir en marcas que demuestren innovación. Prefiere pagar un poco más por una pieza que tiene un sistema de ensamble único o un tinte natural innovador, porque entiende que está pagando por el cerebro de un creador colombiano.

¿Tu marca está lista para este examen?

El consumidor consciente no es difícil, es exigente. Busca marcas con propósito, legales y auténticas. Si tu proyecto tiene ese ADN, el lugar donde este cliente te está buscando es en nuestro Directorio de Creado en Colombia del cual puedes ser parte de forma gratuita si tus productos o servicios son creativos, innovadores y/o sostenibles.